"A estas alturas, quienes habitamos esta parte del mundo conocida como Occidente deberíamos aceptar que tenemos un problema contra el que nadie nos ha preparado para luchar. Hay quien asume que su país será periódicamente azotado por un huracán, removido por un terremoto o engullido por una ola. Los privilegiados habitantes de la prosperidad, a salvo de estas plagas bíblicas, tendremos que acostumbrarnos a sufrir los embates de un rencor salvaje, macerado en un cóctel de fanatismo, miseria e injusticia. Contra atentados como los de Londres, Madrid, Nueva York y Washington no hay guerra preventiva que nos proteja."
(...)
"Pocos tendrán ya dudas de que la participación en la guerra de Irak ha determinado la localización de sus carnicerías. Todas las matanzas han cabido en una foto maldita, la de las Azores, aquella en la que Bush, Blair y Aznar –“sé muy bien lo que supone un ataque como éste”- decidieron aplastar abejas a cañonazos hasta alborotar a toda la colmena y dejarnos a merced de los aguijones. Sólo por terquedad es posible mantener que el mundo es hoy más seguro que antes de la ocupación."
Leer el artículo completo de Juan Carlos Escudier en El Confidencial.





Comentarios