Me he desayunado con una mala noticia y he tomado el cortado de media mañana con otra peor: la ejecución de Saddam Hussein y el atentado de ETA en Barajas. No suelo comentar en este blog la actualidad inmediata, pero estos hechos me permiten profundizar en algunas reflexiones éticas que sí que suelen tener lugar aquí.
Si uno está de verdad contra la pena de muerte ha de estarlo contra todas ellas. Es legítimo alegrarse de que un dictador desaparezca de la escena política, incluso la muerte de un miserable puede dejar de mover a compasión, pero la pena de muerte sigue siendo lo que es, incluso en el caso que el ejecutado sea un dictador o un genocida: un asesinato legal. Estar contra la pena de muerte cuando los penados son "de los nuestros" es fácil. El verdadero testimonio moral que supone estar contra la pena capital ha de proponerse en todos los casos.
No me entristecí porque Pinochet muriera en la cama. Hubiera querido que compareciese ante la justicia, pero hubiera protestado si hubiera sido condenado a muerte. Si protesté cuando ejecutaron a Puig Antich, a Txiki, a Otaegui, a Sánchez Bravo, a Baena, lo hago ahora también. Si creo que las ejecuciones de Grimau o Bujarin fueron crímenes, debo creer que cualquier otra lo es también. Estamos contra la pena de muerte porque es un crimen de estado, no porque se aplique a quienes consideramos cercanos. Creo que la "resistencia" iraquí tan jaleada por algunas izquierdas no es un movimiento de independencia nacional como creo que la invasión aliada de Iraq es ilegal e ilegítima. Pero si quiero que se me escuche cuando decimos que la pena de muerte es un fracaso de la justicia debo decirlo igualmente ahora.
Lamento el atentado de ETA y con él, la ruptura tácita del alto el fuego de ETA no sólo porque pone en peligro el gobierno más progresista y más beneficioso que ha tenido nunca España sino porque el terrorismo es execrable y no tiene excusa alguna. Ni siquiera atendiendo a los retorcimientos argumentales que algunas personas hacen para considerarlo comprensible como reacción lógica de minorías oprimidas. Soy al mismo tiempo beligerante contra la jihad y sus justificaciones políticas y contra al limbo legal de Guantánamo. Y creo que el último atentado de ETA significa el fracaso de la política de la "izquierda" abertzale. Siempre que se han enfrentado dos facciones de ETA ha ganado la belicista. Batasuna ha demostrado su incapacidad de hacer política democrática; a diferencia del caso irlandés, ha sido la organizacion armada quien ha tutelado la acción de la organización política. No ha habido Gerry Adams ni Martin McGuinness con su visión estratégica sinó títeres llamados Otegui, Permach, Barrena y otros, que han tenido la desfachatez de proponer que la pelota estaba en el tejado de los partidos políticos y no en el de la organización armada. No han querido comprender que lo que estaba en cuestión no eran los movimientos tácticos en torno a reformulaciones políticas sino algo más rotundo: no hay lugar para los movimientos armados en la Unión Europea, no lo hubo para las Brigadas Rojas y no lo hay para estos, mucho menos en tiempos de jihad.
La tarea de los demócratas y los socialistas es defender las libertades ante el recorte de los poderes cuando reaccionan inadecuadamente ante el terrorismo, es estar contra el terrorismo que busca una pseudojustificación política y ante la pena de muerte. Y por cierto, el PP no ha ayudado mucho, más bien ha obstaculizado el proceso de liquidación de ETA, pero la pelota estaba y está en el tejado de los incapaces de hacer política democrática y no en el de la oposición derechista.
Zapatero: "He ordenado suspender todas las iniciativas de desarrollo de diálogo con ETA".
ETA rompe el alto el fuego, un análisis desapasionado de Juan Varela en Periodistas 21.
Por la boca muere el pez es más contundente: A tomar por culo la tregua, dice Javier Armentia.








Plenamente de acuerdo en todo lo que dices, que suscribo. Yo tampoco he podido detraerme a comentar ambos elementos de la actualidad, aunque me han salido bastante radicales y personales. Lo atribuiremos a la sensibilidad especial de estos festejos. Abrazos para ti, tus deudos y a todos tus visitantes. Antonio Piera
Publicado por: Acteón | 31/12/06 en 16:52
Buenas noches.
De acuerdo con todo lo que dice.
Sobre lo de Saddam, no pude creerlo hasta que emitieron parte del vídeo por la televisión. Pero, con un 30% de hogares con internet en españa, ¿es necesario mostrarlo en vez de remitir a algún sitio, donde verlo sea de alguna forma voluntario? Lo veo como una muestra de la trivialización de la condena a muerte, lo que es quizá un síntoma de por qué existe este castigo o una causa a largo plazo de su existencia en un futuro.
Sobre el proceso de paz, en este juego de cuatro frentes (PSOE, PP, ETA, izquierda abertzale), hay dos posturas que me parecen absolutamente ilógicas. Una es la del PP, que ha optado por la vía de repetir una mentira para convertirla en verdad, lo que unido a un discurso vehemente ha conseguido que el título "proceso de paz" suene estúpido; y otra, la de ETA, que ha optado por dar credibilidad al PP, empeñado en acabar con el terrorismo en su legislatura, acabando con sus posibilidades de diálogo.
Mientras, la bacanal de la AVT sigue en sus trece.
Feliz año, hasta el día 9.
Publicado por: Gorka Fernández | 03/01/07 en 1:19
Totalmente de acuerdo. Con referencia al último comentario, efectivamente, el morbo televisivo ha repetido hasta la saciedad el vídeo, en ocasiones para criticar su realización, claro. Siempre que se puede contar con una imagen de lo más cruda o cruel, nos la muestran un montón de veces, sin recato. El otro día escuchaba a Rosa Calaf (dicen que la quieren prejubilar, también...) sobre las noticias de hoy, que son espectáculo y nada más y no explican nada del trasfondo político ni social de las cosas.
Publicado por: julia | 05/01/07 en 8:34
La pena de muerte fue siempre pública, el "mejor" espectáculo de la ciudad. En la Revolución Francesa había unas señoras que estaban siempre en primera fila y comentaban los defectos y peripecias de los condenados, unas precursoras del Tomate. La ocultación de la pena capital era el síntoma más evidente de su decadencia como castigo ejemplar, mientras que su recuperación para el espectáculo televisivo globalizado (no para el mundo árabe, donde estos actos siempre se han emitido regularmente y por tanto éste es sólo uno más, aunque el protagonista era más destacado que los delincuentes habituales) indica también un proceso de asimilación a la necesidad de emociones fuertes que demanda la sociedad mediática. Con la disponibilidad de vídeos en Internet, que las TV emitan las imágenes o no es irrelevante, como ya se demostró con las ejecuciones de rehenes en Irak: simplemente cambia el canal por donde el espectáculo está al alcance del consumidor.
Publicado por: Jaume | 05/01/07 en 17:25
En Barcelona la pena de muerte era un entretenimiento público hasta la mitad del siglo XIX o más. Muchas ejecuciones tenían lugar en lo que hoy es la plaza de Folch i Torres, junto a la ronda de Sant Pau. Las señoras acudían con los niños, unas sillitas y la merienda, que iban consumiendo mientras llegaba la hora de la verdad. Significativamente, en los años 30 del siglo XX se instaló allí el circo estable más importante que ha habido en la ciudad, el Olympia.
El consumo de imágenes emocionantes forma parte de esa "mirada opulenta" que explicó Román Gubern, en la que conviven la ejecución de Sadam y el desnudo de la peluquera gallega detenida por error en Cancún. No es nada nuevo: la vieja atracción de la galería de monstruos, que asusta y fascina por un igual (la mujer barbuda y el niño de dos cabezas). La diferencia no es sólo que la plaza pública es global sino que la feria es permanente. El carnaval ha dejado de tener sentido porque es carnaval todo el año.
Publicado por: Gabriel Jaraba | 11/01/07 en 13:32
Gracias por la maravillosa entrada en mi "paseando por el Paseo de Gracia". Me hizo replantearme como abordar la conversación.
Caramba! Ya estoy haciendo algo que odio...responder en un comment que no viene a cuenta.
A lo que voy, actualidad rasgada sesgada manipulada...viví el atentado desde Euskal Herria y me interesa su opinión.
least but not last, por cierto con el navegador safari es imposible comentar.
Publicado por: issis | 12/01/07 en 9:05
Hola, Gabriel.
Me ha encantado esta entrada y, aunque no suelas comentar la actualidad más inmediata, este tema nunca se ha quedado atrás desde que el hombre tiene memoria -memoria escrita-.
En mi blog, aquel que comenzó siendo un ejercicio y que continuó siendo un estado de ánimo -mi amigo Issis me recordó que tú los habías definido así-, tampoco suelo comentar el día a día de la sociedad, pero no pude dejar escapar la ocasión de condenar esta condena. Hubiera sido mejor que la resolución de los jueces fuera condenarlo a plantar árboles durante el resto de su vida y que, si le apeteciese, se colgase él mismo de una rama bien frondosa que no partiera.
Un saludo.
Toño.
Publicado por: Toño | 12/01/07 en 11:11