El profesor Ervin Laszlo, fundador y presidente del Club de Budapest, fue uno de los primeros representantes en el área de la filosofía de los sistemas y de la teoría general de la evolución. Ha publicado cerca de 70 libros traducidos a 18 idiomas. A lo largo de su larga carrera académica como profesor de filosofía, filosofía de los sistemas y ciencias del futuro, trabajó en la enseñanza e investigación en diversas universidades de renombre en EE.UU., Europa y el Lejano Oriente.
Laszlo publica una revista científica trimestral ("WORLD FUTURES: The Journal of General Evolution) y una serie de libros sobre el particular. También ha editado una enciclopedia de cuatro volúmenes. Ha publicado más de 300 artículos en periódicos y revistas del mundo, incluyendo en países como EE.UU., Europa, Japón y China.
El requisito de un movimiento cultural que pueda ser capaz de producir la motivación para avanzar hacia la civilización planetaria no es utópico. En muchas partes del mundo está aflorando una variedad de la cultura que puede ser la precursora de la transformación de la civilización. En esta cultura la gente está reconsiderando sus preferencias, prioridades, valores y comportamientos, cambiando del consumo basado en la cantidad hacia la selectividad, teniendo en cuenta la cualidad definida por su afabilidad con el ambiente, la sostenibilidad y la ética de producción y uso. Los estilos de vida con el sello distintivo de un desperdicio ostentoso de materia y energía están cambiando hacia modos de vida marcados por la simplicidad voluntaria y la búsqueda de una nueva moralidad y armonía con la naturaleza.
Las personas que ingresan a los nuevos movimientos culturales están unidas por la aspiración de llevar una vida más responsable, simple, saludable y natural. Están consternadas por lo que consideran el establecimiento de una sociedad con base en una desalmada impersonalidad y una insensata destructividad. El aumento de la pobreza y la violencia dentro de las ciudades, la propensión a la anarquía y la intolerancia étnica, la impotencia de la policía y de las medidas militares para manejar estos asuntos, la disolución del contrato social entre la sociedad y el trabajador, y el aumento del desempleo y el desamparo los impulsan a alterar su modo de pensar y de actuar.





Para dejar de ser utópicos deberían plasmarse en políticas o en posibles políticas, supongo. Espero, sin embargo, que tengan un peso en el futuro, hacen falta nuevas ideas -aunque no son tan nuevas- y un cierto espíritu de 'regeneració moral'.
Publicado por: júlia | 27/05/07 en 8:10
Precisamente lo que tienen esas actitudes y corrientes es un componente metapolítico que permite avanzar hacia un cambio de paradigma psicosocial. Gorbachev no pinta nada en Rusia pero ver su esfuerzo por tender hacia ese cambio de paradigma es un ejemplo para todo el mundo. Para que puedan surgir nuevas políticas en el sentido concreto del término hace falta que primero haya un impulso ideológico, una tendencia de cambio de paradigma psicosocial. Para que Al Gore vaya ahora por el mundo llamando a las políticas ecológicas que defiende hizo falta antes que se desarrollara el movimiento hippie y contracultural de los 60 y 70.
Publicado por: Gabriel Jaraba | 27/05/07 en 18:16