Un artículo publicado hoy en El País con el título de La Mandela birmana nos recuerda que Aung San Suu Kyi sigue prisionera en su propio país desde 1988, aun habiendo resultado vencedora en unas elecciones y obtenido el premio Nobel de la Paz 1991. Su testimonio no sólo es una protesta contra las dictaduras militares, comenzando por la birmana, que le mantiene encarcelada, sino uno de los que muestran las enormes posibilidades del espíritu humano, su fuerza de convicción y sus aspiraciones.
Como Nelson Mandela, Aung San representa un nuevo tipo de líder sociopolítico, que trasciende los límites de lo que estas figuras han venido siendo. Representa no sólo potencial de lucha sinó un cambio de conciencia: para cambiar el mundo se puede y débese cambiarse uno mismo. La transformación de Mandela, de dirigente comunista armado a líder moral de alcance mundial inclusivo, pasa por un cambio de conciencia que tiene mucho que ver con el abandono de la violencia y la asunción del enorme potencial del espíritu humano, a partir de la ruptura con el miedo, el miedo a los demás y el miedo a uno mismo. El libro básico de la líder birmana se titula, precisamente, Libres del miedo. Esas personas han comprendido que el miedo es el origen del odio.
Me entristezco cuando a menudo oigo de boca de cristianos, incluso comprometidos, una cierta desconsideración hacia el budismo, del cual denuncian su "escaso compromiso". Que se lo cuenten a esos personajes surgidos de las raíces más profundas del humanismo budista, como Aung San Suu Kyi, los lamas, monjes y monjas torturados y asesinados por las autoridades chinas, o a Thich Nhat Hanh, el monje budista vietnamita que animó a Martin Luther King a oponerse a la guerra de Vietnam, formó parte de la delegación vietnamita en las conversaciones de paz de París y, una vez terminado el conflicto, viajo a Estados Unidos para ofrecer asistencia psicológica a los veteranos de guerra y pilotos de combate que habían atacado a su país. No olvidemos a Aung San Suu Kyi ni la profunda determinación hacia la libertad de los budistas humanistas.





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