Nuestra amiga Júlia Costa relata un paseo cerca del mar desde su barrio, que es el mío, y parece como si estuviera paseando con ella. Cuando termino de leerlo, pego en la pared un póster de Francesc Pi de la Serra, acabado de publicar por la revista Enderrock, que reproduce la fotografía que ilustraba su tercer disco. Cuando paseo por Barcelona, mi oreja interna se inunda de las canciones de Quico. Una de ellas, Havia de ser així, es para mí como un videoclip mental: con sólo rememorarla, visualizo automáticamente los paisajes de la Barcelona con la que hemos crecido y que es para nosotros mucho más que un mero paisaje urbano. Pi de la Serra es uno de los amigos verdaderos que he ganado después de más de 40 años de trato con la gente de la canción catalana. Entre un puñado de egos, un buen número de buenos creadores y una poca gente maja, Quico es una buena persona, un amigo fiel y un gigante en humanidad. Es, para mí, la personalidad artística más destacada de aquel movimiento, que me impresionó mucho cuando le conoci, siendo yo un crío, y cada vez me ha interesado más. La palabra está gastada, pero Pi de la Serra es un genio, y pienso que merece una biografía que, si no hay más remedio, algún día acabaré escribiendo yo. Entre maniáticos y cabrones, su figura destaca, a cada año que pasa, con la luz que desprenden quienes unen la bondad a la excelencia. No hay, sin embargo, cineastas que hagan una buena película documental, musical y poética a partir de su personalidad, pues parece que mis conciudadanos sólo prestan atención a folletines parapolíticos a beneficio de la enésima deformación de héroes muertos que hace muchos años que están muertos y que sólo apelan a ideas que también están muertas y bien muertas, pues pretenden abordar problemas del siglo XXI con visiones del siglo XIX.
Y así nos va. Por eso, a las puertas de las próximas elecciones, las cosas están como están y como las explica Xavier Mas de Xaxás en un clarividente artículo:
ELECCIONES MUNICIPALES (La vanguardia, 14.05.2007), por Xavier Mas de Xaxás
Los candidatos a la alcaldía de Barcelona piden el voto a una ciudadanía que no tiene muchas ganas de votar a nadie. Las elecciones son el próximo día 27. La campaña arrancó a las cero horas del jueves 11. Es, por tanto, la hora de las promesas, los proyectos, los sistemas de crecimiento, los modelos urbanos, culturales, económicos, sociales.
Los principales problemas que afronta Barcelona son el precio de la vivienda, la fuerte inmigración que satura los servicios sociales, la baja calidad de la educación, el colapso de la sanidad pública y la muy deficiente red ferroviaria que rodea la ciudad, con líneas antiguas y trenes lentos que acumulan retrasos.
No hay soluciones claras para ninguno de ellos.
Los pisos seguirán siendo muy caros durante años. El precio medio en Barcelona es de 600.000 euros (un 200% más, aproximadamente, que en las anteriores elecciones municipales). El sueldo medio anual en la ciudad ronda los 21.000 euros. Los jóvenes cobran mil euros al mes. España está a la cola de Europa en salario medio y redistribución de la renta. El alquiler medio de una vivienda está en 873 euros mensuales. Las cuentas no salen. Crece la plataforma Por una vivienda digna, formada por ciudadanos que no la tienen.
La inmigración representaba el 4,9% de la población de Barcelona en 2001. Hoy es el 15,6%. Los servicios sociales en barrios como el Raval y Poble Sec están a reventar. La sanidad pública y la educación son los que más sufren las consecuencias.
Los hijos de inmigrantes copan las escuelas públicas y hacen bajar el nivel estudios. Las escuelas concertadas (privadas subvencionadas, en su gran mayoría, religiosas) no los quieren. Las ayudas económicas para que estos niños tengan clases de repaso no se gastan a pesar de que están presupuestadas.
El fracaso escolar es un precursor de la exclusión social y la violencia.
Barcelona está de moda en medio mundo por su belleza y su modo de vida. Millones de turistas pasean cada año por la Rambla: comen paella, beben sangría y se fotografian en la Sagrada Familia. El turismo representa el 14% de la riqueza de la ciudad. El comercio y la construcción completan el motor económico.
Barcelona es una tan ciudad presumida que, a veces, incluso es provinciana. Ufana estaba, por ejemplo, este pasado fin de semana por la cantidad de cruceros atracados en el puerto (una de las principales vías de entrada de cocaína en europa) y la cantidad de espectadores que acudieron a ver la carrera de F-1 en el circuito de Montmeló: 140.700. No imagino un orgullo similar en cualquier otra ciudad segura de sí misma y, por tanto, consciente de la diferencia entre lo superfluo y lo esencial.
Pero la Barcelona que impulsa el Ayuntamiento, y con la que, en líneas generales, están de acuerdo los candidatos a la alcaldía, es una ciudad de vacaciones y de eventos, en muchos casos, pendiente más de seducir al visitante que de nutrir al habitante. La feria de muestras, que también recibe mucha atención, es un ejemplo. Sus dimensiones son enormes y, además del transporte público (sobretodo de taxis), canibaliza el principal acceso al parque de la montaña de Montjuïc. Lo que siempre debería ser público se reserva al beneficio privado durante los días de feria.
La mejor Barcelona, la de las siete de la tarde en primavera, no es fácil de ver ni de disfrutar. No tan fácil, al menos, como hace unos años, y no lo es por la paulatina pérdida de personalidad de sus lugares con encanto, sobretodo en Ciutat Vella, el distrito con más presión turística.
Tampoco parece haber una solución para frenar esta degradación.
Esta ausencia de soluciones traslada a la población el sentimiento de que, gane quien gane la alcaldía, todo será más o menos igual durante los próximos años.
La abstención será, casi seguro, la opción preferida por la mayoría de ciudadanos.








M'alegro que t'hagi agradat el passeig. Totalment d'acord amb el que dius de Pi de la Serra, un geni poc reconegut, espero que no li facin l'homenatge quan ja estigui vellet-vellet, com passa sempre. Sempre recordo també allò de passejant per Barcelona... amb el Tàpies a la plaça de Sant Josep Oriol i les quatre pessetes que valia un cafè.
Un article clarivident, sí, clarividència que falta -o fan veure que els falta- a la classe política. I, doncs, què votarem? Si votem... és clar.
Publicado por: júlia | 15/05/07 en 12:18
Me adhiero a donde haya que adherirse para un sentido homenaje al Quico. Aunque hace mil años que no nos vemos, todavía recuerdo su lucided y bonhomía tanto cuando vino Aute al Palau como cuando lo hicimos con un recién llegado Albert Pla. Pero, sobre todo, le recuerdo intentando poner algo de sensatez a los arreglos de nuestro disco, cuando aquello sí que era un berenjenal de aúpa. Pese a todo, lo consiguió, metió guitarras, pulió melodías y todo ello sin dejar de mimarme a mí, en tanto en cuanto autor musical de semejante desastre, con una elegancia digna de mejor causa. Un día habrá que contarlo, en efecto.
Respecto al artículo de Mas, qué te voy a decir, si parece escrito también para Madrid, aunque sin Ramblas ni atraques (atracos, sí, pero de los golfistas). La cosa está así, la política para que entre ellos diriman sus justas injustas; el personal de a pie, sobreviviendo, pacificados a la fuerza por la soga de la hipoteca a mil años, administrando los polvos si no hay para condones..., y aún se ve gente sonriendo, que ya es gloria. Me duelen los hombros de tanto encogerlos, los ojos del enorme esfuerzo que cuesta leer los periódicos...
Aún así, por aquí seguimos, impasible el alemán, aunque por su culpa me olvide por qué. Abrazos.
Publicado por: Acteón | 15/05/07 en 18:33
Pi de la Serra ha sido un ejemplo de compañerismo y fraternidad para todos. Se olvida que en los 70, el Bourbon St. Jazz Club presentaba una semana cada mes un cantante catalán en su local, de mucho prestigio en aquellos 70. Pasaron Quico, Ovidi, Maria del Mar, entre otros, gracias a mi trabajo promocional (¡qué coño!) entre otros apoyos. Todas las organizaciones cívicas y políticas madrileñas apoyaban a la cultura catalana entonces, gracias a la labor de los partidos "revisionistas" como dice Antonio Piera y todas las organizaciones cívicas populares realmente existentes.
El ejemplo de Pi de la Serra fue siempre impecable. Repartió amistad y solidaridad a todos. Yo era un chaval adolescente amante del blues y me enseñó a tocar la guitarra en plan negro como nadie. Aun hoy (casi 60 años yo, más de 60 él) le consulto y responde). No hay nadie que se pueda comparar a Pi de la Serra. A lo sumo, Serrat,por su bondad. Si viviera Ovidi, por lo mismo. Lo demás, dejémoslo estar. Lo dice un periodista que ha hecho información sobre música durante 40 años. Nota bene: cuando oigo La Internacional y Soy del quinto regimiento por Pi de la Serra, se me hace el culo agua de limón.
Publicado por: Gabriel Jaraba | 22/05/07 en 21:55