Esta mañana he asistido a la reunión que se ha celebrado con el Dalai Lama en la Casa del Tibet de Barcelona, con motivo de la visita del líder espiritual tibetano a la capital catalana. Igual que cada vez que he estado cerca de esta persona, puedo declarar que la impresión que deja es de esclarecimiento mental, calma emocional y ecuanimidad. Durante los últimos 18 años he estado varias veces con Tenzin Gyatso, algunas de ellas visitas privadas, parte de ellas publicadas como entrevistas periodísticas y parte como contacto personal. Hace casi dos décadas tan sólo cuatro periodistas de toda España intentábamos divulgar la importancia de ese hombre y su mensaje, y ahora todos los medios siguen de cerca sus actividades. Me alegra ver que, aunque sólo sea por una vez, la sensatez se impone y los medios masivos atienden a sus acciones y palabras llenas de sentido común.
En la reunión, en la que no estaban presentes periodistas en servicio profesional, el Dalai Lama ha hecho gala una vez más de su sensatez. Me ha alegrado oirle decir algo que me comentó en privado hace años: se considera socialista y marxista, aunque no comunista, y simpatiza con los partidos socialistas y los movimientos verdes. En sus primeras entrevistas con Mao Zedong quedó impresionado por la dedicación desinteresada de los primeros líderes revolucionarios chinos a sacar al pueblo de la miseria, y le dijo al presidente chino que él mismo estaba dispuesto a ingresar en el partido comunista si ello podía aportar progreso al pueblo tibetano. Luego se dio cuenta de la distancia que había entre las palabras y las intenciones de los dirigentes chinos respecto a Tíbet y observó que ellos consideraban el budismo tibetano como un peligro de primer orden para su sistema. Una aclaración interesante fue que la idea de invadir Tibet se la dio Stalin a Mao, cuando éste le planteó su propósito de ocupar Taiwan, ante la posición de la isla china en el status quo de la guerra fría. Eso confirma el gravísimo error de los gobernantes tibetanos en 1948, cuando la recién creada Organización de las Naciones Unidas les propusieron el ingreso del Tibet.
El Dalai Lama, en la reunión de esta mañana, ha apelado a sus amigos de Barcelona a centrarse en la meditación analítica, la reflexión y el estudio antes que en la devoción, y ha propugnado un diálogo sistemático con la ciencia, especialmente la física, las neurociencias, la ecología y la psicología. Ha reclamado explícitamente que las Casas del Tibet deben ser centros de estudio y de discusión, llamando a los científicos y a los creyentes de otras religiones --ha mencionado explícitamente a los musulmanes, los cristianos y los judíos-- y a los no creyentes, agnósticos y ateos. Ha precisado que esos centros no deben dedicarse a servir solamente a los budistas o a los simpatizantes de la causa tibetana sino a toda la comunidad ciudadana.
El Dalai Lama ha indicado que la práctica espiritual que propone, y que es la suya propia personal, es la meditación sistemática sobre el altruísmo, la interdependencia de todos los fenómenos y seres, y la ausencia de identidad inherente.
Todo eso se ha dado en el marco de declaraciones generales, a lo largo de su estancia, sobre la necesidad de separación religión-estado, la necesidad de enseñanza laica y sin proselitismo religioso y la necesidad de un marco civico, político y cultural de caracter laico como escenario democrático para todos.
El contraste de esas posiciones con los nuevos vientos de integrismo cristiano imperantes son evidentes. No lo son menos con el recelo acrítico que muchos izquierdistas laicos muestran hacia todo lo que suene a espiritualidad (esas acusaciones de "religión de las figuras de Hollywood" que se lleva el budismo tibetano son consecuencia de esa pereza mental y mezquindad moral). Pero también con el emocionalismo que muchas personas que conocen recientemente el budismo y los lamas muestran, proyectando en ese nuevo hecho viejas actitudes propias de escenarios religiosos periclitados en la historia, aunque tomen visos de nueva era.
El Dalai Lama permanece como océano de sabiduría, testimonio de ecuanimidad y fuente de bondad y sensatez.








Gabriel, soy una ignorante sobre el tema, pero hay algunas cosas que me inquietan respecto a las expectativas que despierta el Dalai Lama. Una de ellas es que veo que se trata de una religión de hombres, al menos en su forma pública. Otro aspecto es el de la limitación de la libertad individual, en esos jóvenes y niños, en una entrevista al mismo Lama que leía ayer, manifiesta que, de jovencito se sentía desgraciado, al tener que estar recluído con su tutor y no poder hacer una vida 'normal'. Otro aspecto es el poder que esos monasterios tienen o tenían sobre las personas humildes, Porcel que había viajado años atrás allí lo comentaba hace poco. En fin, muchos aspectos que creo no se tratan y en los cuales no se quiere entrar, y que si se tratase de nuestra cultura serían muy criticados, no sé si hay algún tipo de revisión de todo ello actualmente. Por otro lado, me parece interesante escucharlo pero no creo que aporte demasiadas novedades a eso que llamamos 'sentido común'. Insisto en mi ignorancia, pero me gustaría que comentases esos temas, ya que veo que los conoces bien.
Publicado por: júlia | 13/09/07 en 22:42
Me gustan la esencia y lo poco que conozco de los planteamientos espirituales del budismo, aunque en algunos aspectos me recuerda que, como todo movimiento social, no está exento de tendencias seguidistas y alineamientos. Esa doble función de líder espiritual y político del Dalai Lama no casa bien con la concepción cartesiana e ilustrada de la separación de poderes, algo que en Occidente criticamos, por ejemplo y con razón, a la Iglesia de Roma. Saludos.
Publicado por: migramundo | 15/09/07 en 20:20
Antes de la invasión china, el Tibet era una sociedad medieval, cosa que es perfectamente compatible con ser depositaria de un tesoro espiritual, como fue el caso de Europa. Personalmente, no creo que la edad media europea fuera la "edad oscura" que pintan los difusores de supersticiones ilustradas, que existen, igual que las otras. Fue más brutal y genocida el colonialismo europeo del siglo XIX sostenido sobre los mitos de superioridad racial y técnica basados en la revolución científica. El budismo tiñó la totalidad de la sociedad tibetana orientándola a los valores de compasión y humanidad como el cristianismo hizo lo propio con los pueblos europeos; la crueldad y estupidez de muchos príncipes de la iglesia no impidió que el sustrato altruísta y humanista del cristianismo alumbrase el espíritu de la sociedad democrática. Otra cosa es que para ganar ésta hubiese que combatir a aquéllos, pero sin el poso de humanidad dejado por el evangelio ese cambio no hubiese sido posible.
En el medioevo europeo hubieron mujeres sabias y santas, como Juliana de Norwich o Hildegarda de Bingen (véanse los magníficos estudios de Victoria Cirlot), y del mismo modo las hubo y las hay en el Tibet budista. Pero la religión tradicional es asunto masculino porque la sociedad es patriarcal. En el caso tibetano existen cuatro tendencias mayores y otras subtendencias; unas son de carácter monástico patriarcal y otras de tipo familiar con gran presencia de mujeres como maestras e iniciadoras. Existen importantes mujeres lamas actualmente, aunque sólo son conocidas por quienes se preocupan por el tema. Bastante exótico es el Dalai Lama para esos pobres periodistas huérfanos de cultura religiosa y filosófica como para que tengan que ponerse a lidiar con tremendas leonas humanas y espirituales como las que he visto en el ámbito budista tibetano. En todas partes pasa lo mismo: aquí en Catalunya miramos mucho a los monjes de Montserrat, pero creo que la "chicha" espiritual está realmente en el monasterio de monjas benedictinas situado un poco más abajo, que hace menos ruido. Existe una lama catalana en Barcelona que es verdaderamente modélica. Pero muchísimos lamas, sobre todo los más destacados, tienen visiones machistas y exclusivistas propias de su cultura, sexo y época. No es el caso del Dalai Lama.
Lo cierto es que el pueblo tibetano es uno de los pueblos asiáticos más geniales, educados, simpáticos y con el mayor sentido del humor que se pueda imaginar. El esquema de unos monasterios que esconden la sabiduría en medio de masas ignorantes es totalmente falso. El budismo ha permeado toda la sociedad tibetana con su sentido común y con una idea de la compasión universal realmente conmovedores. Los campesinos tibetanos, por otra parte, nunca han sido temerosos siervos pasivos, sino tribus de endurecidos pastores de alta montaña, entre ellos verdaderas razas de guerreros, como los khampas, hábiles con el cuchillo, la espada y la escopeta; los gurjas nepalíes vienen de esa tradición. Hubieran sido un pueblo belicoso como los mongoles, pero el budismo transformó profundamente el país de los leones de las nieves, introduciendo una profunda conciencia de la necesidad de la compasión en su cultura. Fueron los mongoles quienes llamaron Dalai al líder de la tradición geluk, asombrados por su capacidad de imponer la paz y la concordia en terrenos belicosos.
La ocupación china podía haber facilitado el paso de una sociedad atrasada a otra de transición hacia el socialismo de no haber mediado el factor Sáhara, es decir, que el Tíbet fue para el maoísmo lo que el Sáhara occidental para Hassan II: la eliminación de una diferencia demasiado notable en forma de pueblo con fuerte espíritu libertario, un factor de resistencia a la uniformización y una tierra de promisión con la cual paliar demandas populares de tierra y empleo. No se olvide que la represión y el exilio sobrevinieron a raíz de una importante revuelta guerrillera que casa poco con la supuesta temerosa servidumbre medieval. El precio fue el de un millón de personas asesinadas y seis mil monasterios --centros de cultura, arte y bibliotecas-- destruídos. En el Tíbet se puso en práctica, a partir de 1959, lo que luego sobrevendría en toda China con la revolución cultural. Cuando Porcel contaba sus historias del Tíbet era todavía un entusiasta defensor de la revolución cultural china y el resto del contexto o lo ignoraba o no le importaba, o quizás las dos cosas a la vez.
El contacto con occidente ha supuesto importantes cambios en la comunidad tibetana exiliada. El más importante, la renuncia del Dalai Lama al poder temporal, que actualmente gestiona un gobierno democrático electo por los tibetanos en el exilio. Los tibetanos exiliados cuentan con partidos políticos democráticos y organizaciones sociales, de mujeres y de jóvenes. Los valores de los tibetanos exiliados de hoy oscilan entre la democracia liberal y el socialismo democrático, en el contexto de la democracia india fomentada por Nehru. Todos ellos son fuertemente orgullosos de su peculiaridad nacional pero se relacionan perfectamente con todo tipo de nacionalidades. El ascendente del Dalai Lama es, salvando las distancias, el que en la postguerra española podía tener el fusilado Companys entre los catalanes o el exiliado Aguirre entre los vascos.
La cuestión de los lamas renacidos o tulkus presenta una doble dificultad de comprensión por parte occidental. Una no menor es el del propio concepto de renacimiento, que no reencarnación, pues el budismo no cree en la existencia del alma tal como se concibe en occidente. Otro es el concepto de infancia en occidente, una construcción moderna, ilustrada, burguesa y muy reciente de la cual no podemos prescindir. El sufrimiento del niño tulku no es otro que el propio de la disciplina de alguien que se educa para príncipe. Por eso los lamas suelen ser sensatos y no suelen buscar tulkus entre los occidentales salvo en el caso de Osel Hita, quien ha dejado sus estudios monásticos y se encuentra en Canadá estudiando cinematografía (el argumento de Little Buddha, de Bertolucci, es ficción; tampoco supo el gran cineasta, desde su posición ilustrada occidental, aprehender demasiado la sutileza de lo que quería tratar, y dándose cuenta de ello, escribió el final de la doble "reencarnación"). Soy amigo personal del monje que fue el tutor de Osel, un español, que hoy es psicólogo y psicoterapeuta, y una de las personas más sensatas y prudentes que conozco, y un niño de nuestro país no podía haber tenido mejor mentor, maestro y amigo. Vuelvo a lo de la sensibilidad y sensatez del pueblo tibetano.
En una reunión de mastros budistas occidentales celebrada hace unos diez años en Dharamsala, India, con el Dalai Lama, se llegó a establecer unos standards internacionales para abordar las relaciones entre enseñantes y discípulos orientales y occidentales. La necesidad de reconocimiento del papel de las mujeres fue quizás el más destacado, pues muchos lamas orientales no son conscientes de ella. El propio Dalai Lama es el defensor de hallar la línea de transmisión necesaria para la plena ordenación de mujeres, la cual según parece se perdió en Tíbet y hay que recuperar en China. Pero en cualquier caso, en todos los ámbitos budistas occidentales la presencia de la mujer es muy destacada y los elementos éticos generales, exquisitos.
Aún así, muchos occidentales trasladan aspectos devocionales y de sumisión de su anterior entorno cristiano al nuevo espacio budista, y se relacionan con los lamas como las antiguas beatas en los confesionarios. Pero existen muchas corrientes y tendencias que permiten a cada cual relacionarse del modo que prefiera, y hay plena libertad para escoger. Sigo con muchísima atención el papel de las nuevas mujeres maestras de budismo, no sólo en el tibetano sino en todas las tradiciones budistas difundidas por el mundo.
Publicado por: Gabriel Jaraba | 15/09/07 en 21:58
Muy interesante, gracias por la explicación.
Publicado por: júlia | 16/09/07 en 7:41
Estimados amigos tengo necesidad de un E-mail por retribución karmica con Osel Hita. Os suplico que me remitais la direcci´´on de correo electrónico de Osel. Muchas gracias
Publicado por: rafael conde | 01/11/07 en 19:20
En la web de la Fundación Para la Preservación de la Tradición Mahayana se dice:
"El Lama Osel desea que se le conozca como Osel Hita. Está siguiendo un curso de estudios occidentales, y lo está haciendo extraordinariamente bien. En este momento respetamos la petición de Osel de que su intimidad sea preservada mientras completa sus estudios en Europa". Leerlo en inglés en www.fpmt.org/Teachers/Osel
Publicado por: Gabriel Jaraba | 02/11/07 en 19:09