Ayer examiné a mis alumnos de Redacción periodística de primer curso de Comunicación Audiovisual de la UAB. Fue una jornada estimulante, que llegaba después de un semestre un tanto accidentado por las protestas contra el plan de Bolonia. Pero los alumnos han sido capaces de aprovechar la asignatura y me sorprendieron muy agradablemente respondiendo con un alto nivel de corrección a las preguntas del temario. La conclusión es que la gran mayoría de ellos obtendrá una buena nota.
Algunas reflexiones que saco de la experiencia. La primera: hay que hacer confianza a los estudiantes y a los jóvenes. Sin ser paternalista o condescendiente, es necesario darse cuenta de que su energía no es menor --quizás lo contrario-- de la de otras generaciones. Mis alumnos son listos, rápidos, pillan las cosas a la primera, saben valorar la importancia de las cuestiones. Puedo decir que todas las intervenciones que ha habido en clase durante estos meses han sido sensatas, pertinentes e inteligentes. Claro que son lo mejorcito de lo que llega a la universidad: la nota de corte de selectividad para cursar Comunicación audiovisual en la UAB es la más alta.
Por ejemplo: una alumna no pudo examinarse ayer por encontrarse enferma, y tuvo la oportunidad de hacerlo hoy. Al recibirla, le he propuesto la posibilidad de hacer un examen oral, más comprometido, y ha aceptado. LO ha hecho muy bien, ha respondido a todo, no ha cometido errores ni ha dicho ninguna tontería.
Los profesores mayores debemos estar vigilantes para no confundir la juventud de nuestros alumnos con otra cosa. Y quizás algunos debamos aprender de su pundonor y su capacidad de esfuerzo, lamentablemente ausentes en otros sectores de población adulta que van por la vida perdonando la ídem.








Hoy por hoy, creo que los alumnos de Comunicación Audiovisual en la UAB son los mejores. A inicios de los 90, fui profe de prácticas de Redacción (junto al desaparecido Juanma Blanco) y durante casi diez años he tenido el placer de tutorizar de dos a cuatro becarios por año en El Periódico, y no solamente todos ellos funcionaron muy bien, sino que algunos trabajan actualmente en mi diario.
Por todo ello, y pese a las duras circunstancias actuales en todo el sector, aún sigo creyendo que hay futuro para nuestra profesión. Tus estudiantes y los de la UAB son ese futuro, amigo Jaraba.
Publicado por: Txerra Cirbián | 08/02/09 en 18:57