Acaba de salir un nuevo libro de Jesús Mosterín, La cultura humana, que devoraré en cuanto pueda. Me apasiona el Mosterín en clave antropología de la cultura igual que el Mosterín reflexivo sobre la condición animal frente a la sociedad humana. Su proyecto Gran Simio fue convenientemente ridiculizado por más de uno y más de dos diputados en el Congreso, de este partido y de aquél, con lo que se demuestra que la ovación de "torero, torero" al cazador furtivo que la jodió viene de lejos.
Recojo en Sociedad Red dos entrevistas suyas, la más reciente en La Vanguardia, en la que me obsequia con la primera alegría de la semana:
"Internet es el reino de la libertad, un lugar único, el primero donde no hay vigilancia ni intermediarios. En bien del progreso de la cultura, debe mantenerse en estos términos. Por eso debemos preocuparnos todos de lo que ocurre en China con Internet, de los intentos de censura, o de lo que algunos pretenden en Europa, restringiendo la libertad en la red con coartadas como la protección de la infancia... "
Durante años, los sectores, digamos, altermundistas, vaticinaban que sería el capitalismo, las multinacionales, las que desbordarían el control de los gobiernos y convertirían en obsoleto el modelo de estado-nación. No ha sido así y sin embargo va a ser Internet quien reorganice las comunidades humanas. Es casi un sarcasmo histórico.
Bueno, es que su error era el lugar común de creer que la globalización provocaría uniformidad cultural, cuando está claro que es justamente lo contrario. Lo que hablábamos antes, la globalización multiplica las alternativas. Lo que elimina, y muy particularmente Internet, es la determinación cultural en razón del territorio, puesto que, independientemente de tu origen, seas árabe o de Ciempozuelos, tendrás a tu disposición otros muchos modelos culturales. Existe, a cambio, una variedad distribuida por todas partes, podemos decir, si quieres, que se trata de un proceso de entropía. Todo es cada vez más accesible, y eso que Internet está aún muy verde, estamos en los inicios, pero queda claro que cada vez es menos necesario viajar, desplazarse.





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