El conseller de Educació de la Generalitat de Catalunya, Ernest Maragall, acaba de demostrar que se mantiene en sus cabales, al negarse a acpetar una propuesta del Consell Escolar de Catalunya que pretende denominar a las vacaciones de Navidad, vacaciones de invierno, y a las de Semana Santa, vacaciones de primavera. Maragall ha dicho que a pesar de qua la sociedad catlana es laica, no tiene sentido renegar de la tradición o de la historia. Ciertamente, llamar Navidad a la Navidad no es una invasión de lo confesional en el campo civil, sino hacer concordar lo que se dice con lo que es.
Llegamos así al paroxismo de una mentalidad que ha creído de buena fe que cambiar el nombre a las cosas hace que su realidad cambie también. Y ese delirio ideológico conduce no sólo a la estupidez sino al ridículo. Viendo que tal delirio arranca de lo que se supone que es el más alto consejo consultivo de la educación en Catalunya, uno empieza a comprender porqué las cosas están como están en ese campo, y también comienza a saber qué pensar ante las disyuntivas que se presentan en las posiciones encontradas en estos temas entre sindicatos de enseñantes y gobierno.
Trabajar por la laicidad de los espacios públicos es necesario pero esto es otra cosa, es trabajar por la estupidez y la ignorancia. Somos lo que somos porque venimos de donde venimos. Negarlo para "transformar" las cosas conduce a lugares donde, finalmente, uno no hubiera deseado ir.
Un servidor sostiene que la furia anticlerical desatada antes y durante la guerra civil no provenía únicamente del odio acumulado hacia las clases dominantes que se focalizaba en una de sus expresiones ideológicos, sino a una deliberada campaña de exterminio --incluso físico-- de todo lo relacionado con la religión, abriendo una línea de trabajo que décadas más tarde sería continuada y rubricada por Pol Pot. Véase cómo todavía hoy el escritor anarquista anglocatalán Matthew Tree piensa al respecto y uno se sentirá como si estuviésemos en plenos años 30.
Mi amigo Iu Forn, que cada día publica una columna humorística en el diario Avui, le sacó punta al asunto al ayer, y lo traduzco del catalán:
QUEDA PROHIBIDA LA NAVIDAD
Por Iu Forn
La conselleria de Sostenibilitat Sostenible ha decidido: (1) El 25 de diciembre se llamaará, oficialmente, Día del Solsticio dwe Invierno y la Celebración del Nacimiento del Sol. (2) El pesebre se llamaará ahora Representación de Escenas Cotidianas No Urbanas. La presencia de figuritas deberá ser paritaria. El Ángel anunciador no podrá aparecer a más de 80 por hora. A la Madre de Dios y a San José selels aplica la ley de sucesiones contra los rics y los poderosos y nada de establo, a parir a la vía. El Niño Jesús será la niña Jesusa. (3) Se elimina la iluminación navideña y se apagará el resto de iluminación como medida de entristecimiento global. (4) Los 3 Reyes Magos y las 3 Reinas Magas serén el heterosexual, el homosexual y el transsexual. Se crea la figura de un cuarto Rey i una cuarta Reina bisexuales. La Estrella de Belén se cambia per una imagen del Subcomandante Marcos. La Cabalgata se celebrará por Halloween, que es cuando los niños deberán disfrazarse ya que el Carnaval desaparece de febrero para no coincidir con la Semana Blanca. (5) El tortel de Reyes y Reinas será sustituído por un falafel con sorpresa. La sorpresa deberá ser una auténtica mierda, no fuera que los niños tuviesen alguna alegría o ilusión. (6) El Papa Noel se mantiene igual, pero llega en bicicleta pera evitar la explotación animal de los pobres renos. (7) La Misa del Gallo se llamará del Cordero y se sacrificará este animal en dirección a Pamplona. (8) Se elimina el cagatió por apología de la violencia. (9) El muérdago, la ponsetia, el acebo y el arbol de Navidad serán sustituídos por plantas de marihuana que, al ser fumadas, permitirán cantar "que guais que está la maría, fum, fum fum". Y (10) la comida de Navidad será vegetariana y no transgénica. Los ingredientes deberán ser comprados en una tienda de comercio justo. Quedan prohibidos el vino y el cava y será obligatorip beber zumos bajos en calorías. Amén... o no.





ha hecho lo correcto Maragall, ya avise sobre este tema que confiavaq en su sentido común, porqué en el fondo es sólo cuestión de sentido común, el menos común de todos los sentidos....
un abrazo
Publicado por: Francesc Puigcarbó | 28/10/09 en 15:39
Me parece muy bien que la Navidad y la Semana Santa se sigan llamando así, pero ¿tiene sentido que se sigan haciendo vacaciones en unas fechas regidas por el calendario lunar y, por tanto, variables de un año a otro? ¿No puede fijarse una semana a finales de marzo o primeros de abril para las vacaciones de los chavales y no moverlo de ahí, y que los judíos y cristianos celebren su Pascua respectiva en libertad y sin condicionar el calendario escolar común? ¿Y hasta cuándo vamos a seguir manteniendo días festivos como la Asunción o la Purísima? ¿No hay otros días tan o más dignos de celebración? A veces los árboles de la nomenclatura no nos dejan ver el bosque de la confesionalidad encubierta del Estado.
Publicado por: Jaume | 28/10/09 en 16:34
Gabriel, has dicho “oremus”!!! (iba a añadir “ai marededéu”, pero comprenderás que no debo).
Deberias pedir a Iu Forn que te asesore para sustituir semejante confesional palabra.
Publicado por: xiruquero-kumbaia.blogspot.com | 28/10/09 en 18:48
El tema ha dado origen a mucha ironía, por los blogs, los periódicos e incluso la televisión, donde vi a Empar Moliner proponiendo que el Ramadán se llamase 'fiesta de la dieta baja en calorías' y a Santa Margarita i els Monjos, Margarita i els Cooperants. Me temo que esos dogmáticos convencidos atacarán de nuevo a la menor ocasión, en las escuelas se han vivido en estas últimas décadas situaciones de lo más chungas, incoherentes y contradictorias. Totalmente de acuerdo con lo que dices sobre el anticlericalismo, lo peor es que hay todavía mucha peña de ese tipo, con el centenario de la Setmana Tràgica he tenido ocasión de escuchar de todo y más. Precisamente ese es un ejemplo de como no se atacaron centros de poder ni palacios de ricachos, sinó conventos e iglesias, gracias a la propaganda demagógica generalizada. Y lo digo yo, que creo que soy atea, o casi.
Publicado por: Júlia Costa | 28/10/09 en 19:00